martes, 22 de julio de 2014

Cabreado con el mundo

Hay días en que uno se levanta cabreado con el mundo. Con todos. Yo mismo incluido.

¿Cómo es posible que produzcamos más comida de la que necesitamos y aún así haya gente pasando hambre?

¿Cómo podemos seguir consumiendo ávidamente combustibles fósiles que destruyen nuestro clima, cuando existen desde hace décadas alternativas perfectamente viables?

¿Cómo podemos, no sólo permitir que siga habiendo guerras, sino alentarlo fabricando armas sin cesar?

No culpemos a los bancos. No culpemos a las petroleras. No culpemos a Israel. La culpa es de todos nosotros.

Debemos despertar. Debemos decir basta. Y debemos hacerlo cuanto antes.

¿Qué les diremos a nuestros hijos? ¿Que destruimos su mundo a conciencia? ¿O que pudimos encontrar el coraje para salir de nuestra zona de confort y hacer lo que era necesario?

No nos hagamos los inocentes. Sabemos que estamos actuando mal. Cambiemos de actitud.

Pero ya.



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