lunes, 30 de junio de 2014

Cuando los Coches Conduzcan Solos

Hace unos días Google presentó un coche. Como cabría esperar, no se parece en nada a un coche convencional: no tiene pedales ni volante. Tan sólo le dices a dónde quieres ir, y el coche te lleva a tu destino.

Mientras esto ocurre, los taxistas están muy preocupados. Pero no por Google, sino por Blablacar, una aplicación que permite compartir coche. Al igual que hicieron las discográficas frente al MP3, piden más proteccionismo. Pero se equivocan completamente de enemigo, y de guerra.

Los taxistas se preocupan porque una pequeña ola les ha mojado el pie, pero no hacen ni caso del gigantesmo tsunami, ya visible en el horizonte, que se acerca a toda velocidad.

¿Qué pasará cuando los coches sin conductor lleguen al mercado, dentro de no muchos años? Bueno, alguien pensará, podría ser algo bueno. ¿Qué pasaría si un taxista se compra uno de esos coches? Podría, literalmente, vivir sin trabajar: el coche haría su trabajo y él sólo tendría que recoger los beneficios.

Sin embargo, desgraciadamente, es muy poco probable que esto ocurra. Esta película no es nueva, y todos sabemos como acaba.

Grandes empresas multinacionales van a entrar en este mercado. Comprarán enormes parques de coches y camiones autónomos. Y mandarán a casa a millones de taxistas, chóferes y transportistas sin siquiera darles las gracias por los servicios prestados.

Se supone que la tecnología debería mejorar la vida de todos y todas. Pero en lugar de eso, con nuestro sistema actual, la tecnología sirve para enriquecer a los que ya son ricos y hundir en la miseria a todos los demás.

¿Cuando nos daremos cuenta de que hay que cambiar el sistema? Espero que antes de que sea demasiado tarde, si no lo es ya.



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