miércoles, 25 de junio de 2014

Carta Abierta a Zapatero

Excelentísimo Señor Expresidente del Gobierno, don José Luis Rodríguez Zapatero,

Quisiera hablarle de las decisiones que tomó usted, en nombre de todos los españoles, concretamente el 28 de septiembre de 2009 (Subida del IVA), el 12 de mayo de 2010 (Recortes en gasto social) y el 27 de septiembre de 2011 (Reforma de la Constitución).

En primer lugar, permítame que le conceda el beneficio de la duda. Vamos a suponer que, hasta ese momento, usted actuó por el bien de la mayoría de los ciudadanos. Supongamos también que usted no se había percatado de la enorme burbuja crediticia existente en nuestro país, motivo por el cual no había hecho nada por evitarla. Esto es mucho suponer, lo sé, pero como ya he dicho, le concedo el beneficio de la duda.

Así pues, se levanta usted una mañana de 2009 y descubre, para su sorpresa y consternación, que el país está hecho un desastre. No cuadran las cuentas. La economía se hunde y el gasto público aumenta. Es imprescindible tomar medidas urgentes.

¿Qué hacer? En ese momento, disponía usted básicamente de dos opciones:

  • Hacer que los necesarios cambios los asumieran, principalmente, los ricos y los poderosos: subir los impuestos a las rentas altas y a las empresas, prohibir la tributación en el extranjero de beneficios obtenidos en España, perseguir el fraude fiscal, impuestos sobre la propiedad, dejar caer a los bancos (por supuesto, garantizando los depósitos de los ciudadanos), eliminar cargos públicos, asesores, etc.

  • Hacer caer el peso de las reformas sobre todos los españoles, a sabiendas de que ello afectaría, sobretodo, a las clases medias y bajas: subir los impuestos indirectos, reducir las ayudas al desarrollo y recortar en sanidad, dependencia, pensiones, etc.

No hace falta ni decir qué opción debería haber escogido un presidente socialista y obrero. Lamentablemente, la contraria a la que escogió usted.

Hace unas semanas Risto Mejide, un personaje polémico por decir la verdad (qué triste que eso sea polémico en nuestro país), le dijo a usted: “Nos traicionaste”. Me dieron ganas de levantarme y aplaudir.

Nos traicionó usted a todos, señor presidente. Y lo lamento por los miles de buenas personas que forman parte de su partido, pero los millones de españoles que depositaron en él su confianza, deberían retirársela para siempre.

Ustedes ya no representan a la mayoría de los ciudadanos. Duele mucho admitirlo, pero por mucho que se empeñen en negarlo, no cabe ninguna duda al respecto: se han pasado al otro bando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario